“La fundación realizada por San Froilán terminando el siglo IX fue, según indicios, en la ribera contraria del Esla (Stola), donde hoy Moreruela de Tábara, y allí se conservan restos decorativos godos y mozárabes que hubieron de pertenecerle… Destruido, según se cree por Almanzor, se reprobó bajo Fernando I,… nombrándolo Santiago de Moreirola….” (M. Gómez Moreno). En consecuencia, la primera advocación de este monasterio fue el apóstol Santiago, que pasó después a la advocación de Santa María, según costumbre cisterciense, siendo la iglesia actual lo único que subsiste de él. (Guadalupe Ramos de Castro). Parece segura, pues, la existencia de un monasterio en Moreruela de Tábara, aunque hay discrepancias sobre el lugar exacto, siendo probable su ubicación en el entorno del acual templo parroquial de San Miguel Arcángel. “De todo lo dicho – concluye certeramente Fernando Regueras – nada parece definitivo sobre la exacta ubicación del primitivo monasterio de Morerola… En cualquier caso, en Moreruela y en tantos otros monasterios de la primera repoblación, parece evidenciarse siempre un mismo proceso: la existencia de una antigua instalación que en un primer momento reaprovecha discretamente por los repobladores para en, una fase posterior más próspera, remozarse y ampliarse con nuevas galas”.

El edifio actual de la iglesia parroquial podríamos datarlo en los últimos años del siglo XII, obviamente con numerosas intervenciones posteriores. Forma un rectángulo de 21,70 por 7,60 metros , distribuido en tres naves, mediante pilares cuadrados y arcos agudos de clave entera. Los pilares llevan columnillas en sus ángulos y se rematan en capiteles, lisos unas veces y con hojas bien talladas otras, e incluso con cabezas humanas uno de ellos. El número de arcos a cada lado sería de siete, que fueron sustituuidos en el siglo XVIII, los tres de la cabecera, por uno semicircular. Es entonces cuando se amplía la cabecera de la iglesia, se construye la capilla lateral, se colocan los retablos actuales y se alza la torre cuadrada que vemos en la actualidad (“hízose esta obra siendo cura Don Froilán Ferrero año 1786” ) según reza una inscripción.

La construcción es de mampostería ordinaria y sillares de la misma pizarra arcillosa de la zona. Destaca la portada septentrional con tres arcos escalonados e impostas de moldura típico de Moreruela. En la cabecera, sobresale un rosetón, tipo de rueda de carro, similar al de la iglesia de San Juan de Puerta Nueva de Zamora. Sumamente interesante es la celosía que se guarda dentro del templo y que data de los siglos IX-X y que bien pudo pertenecer al antiguo monasterio fundado, como ya dijimos, por San Froilán y San Atilano en el reinado de Alfonso III. Este tipo de celosía era frecuentemente utilizada en edificios altomedievales, desde la época visigoda, como cierre de sus vanos y con fines decorativos y estilísticamente similar a las del arte asturiano. (San Miguel de Lillo).

José Manuel Ramos Gordón
Tábara, a 24 de octubre de 2006.